La historia de nuestra comunidad

PERIODO ANCESTRAL

Nuestra comunidad de Queros está ubicado en el río Queros (EORI) hoy conocido como río Alto Madre de Dios, en el llamado valle de Kosñipata. Políticamente está en el distrito de Kosñipata, provincia Paucartambo, en la región del Cusco. Pertenecemos al tronco lingüístico Harakbut, variante Wachiperi, con su propia cultura, idioma y costumbres.

Nuestro dominio territorial ancestral abarcó los ríos Sabaluyoc, Entoro, Tono y Pillcomayo; sin embargo, el estado peruano durante el proceso de titulación solo otorgó un área solo de 2,924 Has, alegando que la cantidad de población Wachiperi era poca. Esto fue un acto de injusticia, por encontrarse la población reducida producto del genocidio que sufrió nuestro pueblo, y sin considerar la ocupación territorial como pueblo Wachiperi.

DÉCADA DE 1940

En la década del 1940, se impulsa una política de “conquistar la Amazonía”. En estos años los hacendados invadieron territorio del pueblo Wachiperi, ocupando grandes extensiones de terreno, iniciando el contacto directo. Durante el contacto, nuestros abuelos, hombres y mujeres, fueron llevados a la hacienda de “SAN JORGE”, donde fueron esclavizados y recibieron abusos por los hacendados, quienes les hacían abrir varias hectáreas de chacras con la promesa de entregarles escopetas y otras herramientas, pero nunca les pagaban, y solo recibían como pago sal, azúcar, cuchillos, espejos, maches y ropa.

Tras la llegada de los hacendados, se apertura la carretera desde Cusco a Kosñipata. Esto incrementó la migración de personas dedicadas a las actividades de agricultura y madera. Las costumbres y tradiciones fueron trastocadas y los territorios propios de los Wachiperi fueron ocupados por terceros. Esto provocó también la aparición de nuevas enfermedades como Sarampión, varicela y viruela, trayendo como consecuencia el fallecimiento de gran parte de la población Wachiperi. Aunque se llevaron a algunos Wachiperi al hospital de Cusco, un gran porcentaje de nuestro pueblo falleció por estas enfermedades. Cuentan los mayores que había tantos fallecidos que no podían enterrarlos a todos, y algunos cuerpos quedaron al aire libre, víctimas de los animales.